En el marco del Segmento de Alto Nivel del 61.° período de sesiones del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, el canciller de la República Bolivariana de Venezuela, Yván Gil, alzó la voz para denunciar la politización de los organismos internacionales y ratificar el compromiso de su nación con la cooperación soberana.
Durante su intervención, Gil fue enfático al señalar que el sistema de protección global corre el riesgo de perder su propósito original si se mantiene bajo lógicas de confrontación ideológica. “Ese es el mensaje central que hoy traemos a este Consejo: los derechos humanos no pueden ser instrumento de guerra política. No pueden ser selectivos. No pueden depender de alineamientos ideológicos”, afirmó.
Gil expresó la profunda preocupación de Venezuela ante lo que calificó como “geopolítica selectiva”, cuestionando que, mientras se ejerce un escrutinio desproporcionado sobre ciertos países, se ignoren crisis humanitarias de gravedad urgente.
En ese sentido, contrastó el asedio institucional contra Venezuela con la falta de acción firme ante la “devastación del pueblo palestino”, e instó al Consejo a recuperar su credibilidad como un espacio universal comprometido con todos los pueblos por igual.
Asimismo, el canciller aseguró que Venezuela no busca eludir sus compromisos, sino fortalecer sus instituciones mediante la mejora continua y el diálogo constructivo.
“Hemos reanudado la cooperación con la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH), reabriendo espacios de diálogo técnico con base en el respeto a nuestra soberanía”, puntualizó.
Finalmente, advirtió sobre el futuro del organismo: “Si los derechos humanos se convierten en herramienta de presión política, pierden su esencia moral (…) y pierden legitimidad”.

